lunes, 23 de enero de 2012



Muchos problemas muy serios podrían evitarse si
enseñáramos a nuestros hijos el uso apropiado del
dinero. A través de los años de servicio he podido
observar que hay innumerables dificultades en
nuestros hogares cristianos simplemente porque no
se le atribuye el valor necesario al uso correcto del
dinero. Sé perfectamente bien que ese es un tema
que no nos agrada mucho, pues las siguientes
páginas podrían descubrir nuestros errores y
debilidades y colocarnos en una situación embarazosa con nosotros
mismos. Sin embargo, pienso que es un punto de enseñanza del evangelio
de Cristo tan importante como la fe, el amor y la obediencia, pues
precisamente estas tres cosas han de reducirse también en el uso
adecuado y positivo del dinero. ¿Quién debería leer este texto?
Principalmente fue escrito para jóvenes y adolescentes. Pero, también
niños entre los 10 y 80 años de edad pueden leer este escrito. Estoy seguro
que habrá alguna enseñanza para todos.

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